Ciudadano Iturbidense

Otra mirada a la actualidad de San José Iturbide, Guanajuato.

marzo 21, 2007

En San José Iturbide autoridades olvidan el derecho a la salud

Uno de los derechos humanos de segunda generación es garantizar el derecho a la salud. Esta generación de Derechos Humanos se estableció en el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), en donde se compromete a los Estados crear las condiciones materiales adecuadas para que las personas puedan vivir dignamente.

En lo que respecta a la salud, se proclama en su artículo 12 que:

1.- “Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental.

2.- Entre las medidas que deberán adoptar los Estados Partes en el Pacto a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho, figurarán las necesarias para:

a) La reducción de la mortinatalidad y de la mortalidad infantil, y el sano desarrollo de los niños;

b) El mejoramiento en todos sus aspectos de la higiene del trabajo y del medio ambiente; c) La prevención y el tratamiento de las enfermedades epidémicas, endémicas, profesionales y de otra índole, y la lucha contra ellas;

d) La creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica y servicios médicos en caso de enfermedad.”

Asimismo, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en febrero de 1983, se gregó al artículo cuarto constitucional lo mencionado en dicho acuerdo, quedando así:

Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución.

En tanto, la Ley Orgánica Municipal establece en su artículo 69 que es atribución de los Ayuntamientos:

d) Promover y procurar la salud pública del municipio;

Ante la desaparición del Hospital Municipal por ser inviable económicamente, según calcularon las autoridades panistas (con su posterior escándalo en donde el presunto responsable de peculado en contra del nosocomio Manuel Castañón podrá resarcir el daño contra el patrimonio del municipio en “abonos chiquitos” y la tentación de la bancada panista en el Ayuntamiento de otorgarle el “perdón” si tuvieran la facultad para hacerlo) y el retraso de la “magna obra” del Hospital General –inaugurado cuando aún estaba en obra negra por el ahora ex gobernador Juan Carlos Romero Gris, sólo queda preguntarse: ¿Están nuestras autoridades cumpliendo con la obligación constitucional de garantizar el derecho a al salud? La evidente respuesta es no.

Claro, opera una clínica del IMSS y de la secretaría de Salud, pero éstas operan exactamente igual y con el mismo equipo e infraestructura que hace 25 años, cuando San José Iturbide tenía la tercera parte de la población que actualmente tiene.

Ahora bien, los yuppies neoliberales iturbidenses –muchos de ellos incrustados en el gobierno municipal e incluso en el estatal- podrán afirmar que en San José sí hay atención médica porque hay al menos cuatro hospitales privados y ahí la gente se puede atender. Lo que no entienden es que ese es el punto del conflicto, porque el derecho a la salud implica su gratuidad. Al verse obligado a pagar por el servicio por la falta de opciones del Estado, se pierde la garantía que el espíritu de la defensa de los derechos humanos implica.

Una vez hecha esta reflexión sobre el incumplimiento que el Estado (léase gobierno federal, estatal y municipal) en garantizar a los iturbidenses el derecho a la salud, lea la nota publicada en Correo sobre el atraso de la obra del Hospital General. Para leerla completa en su sitio original, de click aquí.

Obras hospitalarias, entre avances y estancamiento

Por: Redacción, Lunes, 19 de Marzo de 2007

En algunos municipios está lista la apertura de centros de atención y en otros faltan recursos para continuar proyectos

Guanajuato

Este año crecerá la infraestructura hospitalaria en varios municipios que enfrentan problemas por la saturación de sus centros de salud; sin embargo, en unos casos se necesita el apoyo del estado para iniciar obras y en otros para que se continúen trabajos inconclusos.

Al menos cuatro hospitales se inaugurarían este año y dos más podrían empezar a construirse en 2008 o incluso antes. De los nosocomios que abrirían este año, dos de ellos ya deberían estar en funcionamiento pero están atorados ante diversos problemas en las obras.

(…)

TARDE Y NI PARA CUANDO

Los hospitales de San José Iturbide y San Luis de la Paz están inconclusos y ni siquiera hay una fecha para su entrada en operaciones. El ex gobernador Juan Carlos Romero Hicks inauguró los hospitales durante la administración pasada, pero sin que entraran realmente en funcionamiento.

El de San Luis de la Paz debió estar terminado desde noviembre de 2005 pero a la fecha ni siquiera tiene agua potable o las adecuaciones para conectar aparatos eléctricos.

Problemas con las escrituras del predio, falta de dinero, errores en el proyecto ejecutivo y conceptos fuera de catálogo son algunas de las anomalías que sufre este proyecto.

La obra del hospital de San José Iturbide fue observada por la Secretaría de la Gestión Pública (SGP) ante diversas anomalías del proyecto ejecutivo y conceptos fuera de catálogo.

Los costos se dispararon de 60 a 73 millones de pesos y apenas la semana entrante se reanudará la construcción tras un paro de tres meses. Si no surgen más imprevistos, en mayo de este mismo año terminaría la obra de San Luis de la Paz pero aún se requieren 34 millones que aportaría la Secretaria de Salud de Guanajuato.

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diciembre 08, 2006

Más sobre el nombramiento de Romero Hicks

Esto dice la Yerbamala de Correo

Viernes, 08 de Diciembre de 2006
  • Terminó la angustia: Juan Carlos Romero a Conacyt
  • Ling Altamirano quiere ahora el IAPUG
  • Productores agrícolas acuden a Morelia en solitario

1.- ROMERO HICKS, POR FIN. Luego de una larga espera, que incluyó una fallida competición por la titularidad de la Secretaría de Educación Pública, el ex gobernador de Guanajuato, Juan Carlos Romero Hicks, finalmente logró colocarse en el gabinete de Felipe Calderón Hinojosa en una descentralizada nada desdeñable: el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Quien fuera el primer mandatario en concluir un sexenio en la era panista de Guanajuato, puesto que sus antecesores, Medina, Fox y Martín Huerta, ejercieron periodos irregulares por diversas circunstancias, no la tenía fácil para incorporarse al nuevo equipo gubernamental.

No obstante haber sido Guanajuato uno de los estados que mayor cantidad de votos le otorgaron a Felipe Calderón en la reñida contienda de julio pasado, el mandatario que encabezaba el esfuerzo político panista, pues a final de cuentas en eso se traduce una gestión gubernamental, había desparecido del primer círculo de las expectativas de conformación del gabinete federal.

No ha sido un secreto, pues se ha ventilado ampliamente en estos días, que Juan Carlos Romero recibió una primera invitación, luego de que se perdió la posibilidad de ocupar la SEP, para integrarse al equipo calderonista en una subsecretaría de la Secretaría de Desarrollo Social, cuya titular es la panista yucateca Beatriz Zavala.

La invitación fue declinada. Fuentes internas del equipo romerista aseguran que el tema educativo ha sido el que mayor tiempo y dedicación le ha ocupado al ex gobernador, por lo que no quitaron el dedo del renglón de buscar un espacio que se vinculara de alguna manera con dicha área.

Sin embargo, a la distancia también puede especularse un poco en torno a la negativa: hubiera sido muy complicado para un ex gobernador, que además mantuvo un liderazgo significativo en la Comisión Nacional de Gobernadores (CONAGO), asumir un rol subordinado en una instancia que mantiene una intensa interactuación con los poderes locales. Aceptar la subsecretaría hubiese sido incómodo tanto para la secretaria Zavala como para el propio ex gobernador Romero Hicks.

La apuesta entonces, que no estuvo exenta de riesgos, fue la de buscar un espacio en el sector de paraestatales y descentralizadas, mejor aún en aquellas que podían mantener una vinculación con el sector educativo.

Y, en ese sentido, el resultado no puede ser mejor: el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es el responsable de la formación de los científicos mexicanos al más alto nivel, en ese espacio Romero Hicks tendrá, sin duda, el reto profesional más importante de su vida.

No hay que olvidar que tanto como rector de la Universidad de Guanajuato, como cuando ejerció la gubernatura de la entidad, Romero Hicks gozó de márgenes de maniobra sumamente amplios, en primer lugar por carecer de oposición, prácticamente; en segundo, por el cobijo ofrecido desde instancias políticas como los gobiernos estatales medinista y foxista y el gobierno federal foxista. Eso ya no ocurrirá.

Ahora, Romero se verá enfrentado a la demandante y confrontadora comunidad científica mexicana, a la que hasta ahora ha sido relativamente ajeno. Si bien dirigió una universidad de provincias, ésta no se distingue por una inserción masiva en los estándares de la alta investigación científica. Por otra parte, las localizadas comunidades científicas que se aglutinan en torno a la Universidad de Guanajuato no tuvieron la mejor comunicación con el ex rector y ex gobernador.

Esos antecedentes, empero, no lo inhabilitan. Juan Carlos Romero ha mostrado capacidades de adaptación, flexibilidad para tomar decisiones y cuenta con un equipo compacto que ha desarrollado buenas habilidades políticas. También, en contraparte, arrastra con un grupo de amigos y colaboradores que medran de sus buenas relaciones políticas pero que muy poco le aportan.

Será su capacidad para discriminar y su entendimiento del momento que vive la política mexicana y, en particular, la comunidad científica, lo que le darán las posibilidades para salir exitoso en la encomienda que le ha hecho Felipe Calderón y que atiende a un sector donde el nuevo panismo gobernante no las trae todas consigo. Para Guanajuato, sobra decirlo, sería por demás deseable que Romero Hicks salga airoso en este reto.

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El ex góber no se quedó sin hueso

Juan Carlos Romero Gris, ex gobernador de Guanajuato, no se quedó sin chamba. El espurio Felipe Calderón le dio el hueso de dirigir el Conacyt, organismo encargado de formar científicos y promover la investigación académica.

Sólo tenemos una duda, ¿Cómo ponen a alguien al frente de un área eminentemente científica a alguien que siendo gobernador violaba el estado laico al terminar todos sus discursos con un ¡Dios los bendiga!?

Ojo, no estamos criticando la religiosidad del ex gobernador, lo cual es muy respetable, lo preocupante es que siendo representante del Estado, que según la constitución es laico, es decir, carente de dogmas religiosos, se empeñara en romperla al hacer continuas referencias a Dios.

A esto sumémosle que, de acuerdo con el libro El Yunque, la ultraderecha en el poder, de Álvaro Delgado, Romero Hicks pertenece a dicha cofradía ultraconservadora, en la cual es identificado como Iturbide.

Como rector de la Universidad de Guanajuato se le recuerda como el rector bajo el cual se consiguió la autonomía, sin embargo, para los estudiantes preparatorianos iturbidenses su recuerdo es non grato. Va la anécdota:
En los 80s e inicios de los 90s sólo existía una opción educativa en bachillerato, la Preparatoria Plan Guanajuato, que se sostenía con apoyo municipal y cuotas de los padres de familia. De inmediato fue incorporada a la Universidad de Guanajuato y bajo ese estado se mantuvo por lustros. El sueño de entonces era que la Universidad la oficializara, es decir, la absorbiera como parte de su institución y los estudiantes tuvieran los mismos derechos y obligaciones que los pertenecientes a la UG. Durante su gestión como rector se promovió la oficialización, pero fiel a su estilo gris, ésta no se logró.

Volviendo al tema nacional, la única esperanza es que Juan Carlos Romero comprenda la función del Conacyt y en verdad lo impulse. Esperemos no aliente investigaciones sobre cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler o sobre el sexo de los ángeles, sino verdadera investigación científica.

Va la nota de Correo

Por: Redacción, Viernes, 08 de Diciembre de 2006
El presidente Felipe Calderón otorgó ayer varios cargos de gobierno; Oliva Ramírez aplaudió la designación

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diciembre 06, 2006

¿Terminarán el Hospital?

Cuando el panista Juan Carlos Romero Gris asumió el poder en el 2000, dentro de su plan de trabajo estaba construir un Hospital en San José Iturbide durante la segunda mitad de su mandato. Sin embargo, el gobierno municipal con el que coexistió el gris gobernador fue el encabezado por Javier de la Vega, que resultó ser una nulidad administrativa y política (por decirlo de manera elegante).

Incluso, con todo el descaro del mundo, el yunquista Romero Hicks, cuyo nombre en el Yunque es Iturbide, en las postrimerías de su mandato vino a "inaugurar" el nosocomio cuando era pura obra negra. Vaya descaro panista.

Desde entonces, la construcción de dicho hospital se convirtió en un dolor de cabeza para el gobierno estatal, municipal y todos los ciudadanos iturbidenses que nada más veían como su dinero se dilapidaba en una obra mal construida.

Basta dar una vuelta por la construcción para ver como la magna obra del hospital parece una de esas casas prefabricadas de la inmobiliaria Geo o cualquier otra, que da la impresión de estar a punto de derrumbarse. Hace una semana todavía, una de las bardas estaba sostenida por maderos para evitar que se cayera.

La obra es prioritaria para San José que no cuenta con un hospital público; y quien tiene la mala suerte de enfermarse o accidentarse, tiene que ir pagar enormes cantidades a los hospitales privados, quienes cobran un ojo de la cara por poner una simple inyección.

Ahora, dicen los panistas municipales que la obra estará lista en dos meses y medio. Lo presentan como un gran triunfo cuando en realidad fue un enorme fracaso de la anterior administración estatal panista y la municipal javierista. Por cierto, habrá que ver a cuánto asciende el costo total de la obra y ver cuantas transas hubo. Y aún así, las nuevas autoridades no quieren levantar cargos contra sus antecesores. ¿Los encubrirán?

Finalmente, ¿Por qué la tesorera Silvia Ferro tiene que anunciar que la obra estará lista para febrero? ¿Qué eso no le compete al alcalde Enrique Arvizu? En política la forma es fondo y las buenas noticias debería darlas el alcalde; a menos que no sea él quien gobierne, igual que Fox.
Va la nota de Correo.
Por: Carlos García, Miércoles, 06 de Diciembre de 2006
A mediados del próximo año se inauguraría la obra

SAN JOSÉ ITURBIDE

Se estima que será hasta mediados de 2007 cuando el Hospital Regional de San José Iturbide brinde atención a la población, adelantó la tesorera municipal, Silvia Ferro Ferro.

La empresa MEIDAT, que es la que construye el nosocomio, exigía al gobierno de San José Iturbide un pago de cinco millones de pesos, pe-ro el municipio ya aportó la parte de la inversión que le correspondía.

“El contratista decía que teníamos que aportar esa cantidad porque se había llegado a un acuerdo (con la administración pasada); pero se investigó si había un convenio o acuerdo y no había nada, además el municipio no tenía solvencia”, dijo la tesorera.

Con la supervisión externa que se hizo del avance del hospital no se informó sobre pagos de estimaciones de trabajos realizados, por eso el gobierno municipal no dará los cinco millones que le pedía MEIDAT, adelantó.

Agregó que el gobierno del estado, a través de la Secretaría de Salud de Guanajuato (SSG), se encarga de supervisar y pagar las estimaciones de los avances del hospital, “esto se dio unos dos meses antes de que terminara la administración anterior”.

En tres meses más, para febrero de 2007, la obra física del nosocomio estaría concluida y para mediados del mismo año estaría funcionando, estimó la tesorera, Silvia Ferro Ferro.

LOS PROBLEMAS

El 21 de septiembre, el entonces gobernador, Juan Carlos Romero Hicks, entregó la primera etapa del hospital regional de San José Iturbide, obra que debía estar terminada en esas fechas; pero que se retrasó por incumplimientos de la empresa MEIDAT.

El hospital de San José Iturbide estuvo apunto de no ser construido porque en mayo de 2005 el Ayuntamiento determinó que no firmaría el convenio con la Secretaría de Salud porque no tenía el dinero que le correspondía aportar.

Incluso el entonces secretario de Salud, Éctor Jaime Ramírez, tuvo que ir a platicar con los integrantes del Cabildo. Finalmente comenzó la construcción en los últimos meses del 2005; pero la Secretaría de la Gestión Pública (SGP) estuvo a punto de cancelar el contrato de la construcción del Hospital Regional de San José Iturbide a la empresa MEIDAT porque no había un avance físico ni financiero de la obra, además no había un proyecto ejecutivo.

En la primera etapa del hospital se invirtieron más de nueve millones de pesos; pero la obra tendrá un costo total de más de 62 millones de pesos, incluyendo el equipo.

El nosocomio contará en una superficie de 15 mil 524 metros cuadrados con área de consulta externa, servicios, rayos x, hospitalización, tococirugía, auditorio, administración, cuarto de máquinas y zonas verdes.

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