Ciudadano Iturbidense

Otra mirada a la actualidad de San José Iturbide, Guanajuato.

septiembre 20, 2007

La aristocracia panista viola la ley


El panismo siempre lamentará que México no haya sido una monarquía.
Expulsados del mundo de la rancia aristocracia española, los antecesores del panismo, los conservadores del siglo XIX, incluso anduvieron mendigando en Europa para que enviaran un príncipe rubio y de ojos azules para que gobernará este país.
Y lo consiguieron: trajeron a Maximiliano de Habsburgo. Sin embargo, el sentido de la historia fue otro: los valientes liberales decimonónicos encabezados por Benito Juárez derrotaron y fusilaron al emperador invasor en Querétaro en 1867.
Las ideas progresistas triunfaron y se impuso el ideal republicano.
Sin embargo, los panistas iturbidenses al desconocer la historia de México, desconocen la evolución social que ha tenido nuestra nación. Por ello, se comportan como si esta nación se llamara aún la Nueva España y ellos tuvieran ridículos títulos nobiliarios.
No dudaría que entre ellos se sientan como si pertenecieran a una aristocracia que no tiene razón ni sentido histórico en pleno siglo XXI.
Una aristocracia que cree que puede violar las leyes cuando quiere. Que cree que puede disponer del erario público a su antojo, como el llevarse un automóvil del municipio a una fiesta particular y estrellarse en el estado de México, tal y como lo hizo el propio alcalde.
Imaginamos que al alcalde Enrique Arvizu Valencia le han de decir el conde de El Capulín, a Roberto Carlo Martini Zago el duque de Véneto y a Yesenia Vargas Pérez la marquesa de la nada. Y si no lo hacen, ganas no les faltan.
Pero esta añoranza por una monarquía y las costumbres medievales en donde el señor feudal dominaba la vida de los siervos es característica de todos los panistas. El ejemplo más claro es el presidente constitucional Felipe Calderón Hinojosa que viste a sus hijos con insignias militares que son de uso exclusivo de ejército; como si los rangos de la milicia fueran hereditarios, como si él fuera un rey y viste a sus principitos como militares para congraciarse con la tropa.
Prueba de que los panistas se creen dueños del país es que reciente el gobierno de Enrique Arvizu violó las leyes municipales durante la coronación de una reina de fiestas patrias. Lea la nota de El Reloj y conozca toda las "gracias" que hizo el gobierno municipal panista. (Nota y mono de la realeza iturbidense tomado de El Reloj. Mono de Calderón y sus hijos, tomado del sitio del monero Hernández)

Festejan convirtiendo la presidencia en salón de baile

Miguel Mejía H.

La lucha de Independencia se inició precisamente para que el país se librara del yugo de los reyes de España hace poco más de dos siglos. Sin embargo, en este, como en otros lugares, se acostumbra celebrar las denominadas “Fiestas Patrias”, coronando a una reina simbólica.

Aunque la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 12 que: “En los Estados Unidos Mexicanos no se concederán títulos de nobleza, ni prerrogativas y honores hereditarios, ni se dará efecto alguno a los otorgados por cualquier otro país”.

Además, posterior a la coronación de Paloma I, se realizó un baile de gala; eso sí con un noble fin: continuar con la construcción del Velatorio Municipal.

Por tal motivo, el patronato del DIF organizó el evento, que tuvo un costo de 170 pesos cada boleto y a la que acudieron cerca de 250 personas.

Dicho baile estuvo amenizado por el grupo “Sugar”, de Querétaro, que cobró 30 mil pesos por su espectáculo.

La causa, como se mencionó anteriormente, estaba más que justificada pero tendrían que revisarse algunas cuestiones, principalmente que se cumpla la norma respecto a la realización en eventos similares.

Hubo venta de bebidas alcohólicas y el evento tuvo una duración mayor a la que se establece en el reglamento, ya que, al menos cuatro de los asistentes al acto así lo confirmaron, el baile habría concluido pasadas de las tres de la mañana, cuando la hora fijada en dicho reglamento, es a las dos de la mañana.

El Reloj acudió a las oficinas de Fiscalización, a cargo de Gerardo Montes Zarazúa, para solicitar información, ahí se estableció que la tarifa de cobro para realizar un evento público era de 600 pesos; además el costo del permiso para la venta de bebidas embriagantes es de 1 mil 411 pesos, y se cobra el 8 por ciento de lo recaudado en boletaje, para lo cual tienen que estar sellados todos los boletos de un evento.

Sin embargo, para el baile de coronación no se cobró impuesto alguno a los colaboradores, ya que el alcalde Enrique Arvizu habría condonado el pago de dicha contribución.

Lo anterior fue informado, vía telefónica, por el titular de Fiscalización, Gerardo Montes, quien respondió a diversos cuestionamientos, entre ellos que sí se había otorgado el permiso correspondiente.

Ante lo cual se le preguntó cómo un ciudadano común podía organizar un evento con fines altruistas y en el mismo recinto municipal, a lo que respondió que posiblemente se autorizaría contando con el respaldo de alguna instancia, pero dijo desconocer si se podría utilizar el auditorio de la presidencia municipal.

Asimismo, resaltó que el evento había concluido a las dos de la mañana, por lo que se le indicó que algunos asistentes habían señalado que se acabó cerca de las tres de la mañana y él lo negó tajantemente.

También comentó que los fines planteados por el patronato eran loables, lo que nunca se cuestionó.

A beber

Aunque era noche mexicana los comensales pudieron degustar de whisky y coñac, pero para no desquitar había también tequila y cerveza.

Por lo tanto, el auditorio municipal, en el que días después se realizaría el informe de gobierno, se convirtió en salón de fiestas con cantina incluida.

La música variada del grupo amenizó la velada y en una especie de jaulas se subieron a bailar unos jóvenes y la reina.

A los asistentes se les vendieron directamente sus boletos, ya sea por integrantes del patronato o por funcionarios públicos, algunos de los cuales recibieron para su venta 10 boletos. La intención era garantizar el lleno, aunque estrictamente el evento no se abrió directamente al público en general.

La entrada al baile incluía una bebida (un jarrito preparado con tequila y toronja) y en venta también había charolas con botana.

El alcalde se mostró como anfitrión y mesa por mesa pasó para agradecer la cooperación que habían realizado los asistentes al evento para la obra del velatorio.

Cabe mencionar que para realizar el baile no se tomó en cuenta a los integrantes del ayuntamiento, al menos en sesión, y en Seguridad Pública y Secretaría del Ayuntamiento no se confirmó la existencia de oficios girados por Fiscalización para la realización del evento.

Ahora se espera que las cuentas del evento se clarifiquen y se dé a conocer qué ganancias resultaron para concluir el velatorio, y habría que preguntarse si se realizarán eventos altruistas similares para apoyar otras causas.

Con este, es el segundo baile de gala que se realizó en poco más de siete meses, el primero correspondió a la coronación de la reina de la feria regional, a finales de enero y principios de febrero.

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